Inquietudes en consulta
Envejecido o inflamado?

Barcha., ¿qué es lo que más envejece?
La pregunta me la hizo una persona mayor de 70 años… y no pude evitar pensar: ojalá me la hicieran más los de 20. Porque a los 70 uno ya está pagando la tarjeta; a los 20 es cuando hacemos las compras.

En el centro de todo está la inflamación crónica de bajo grado, ese incendio pequeño pero constante que no duele. Sus consecuencias son claras y medibles: envejece la piel (pierde colágeno, elasticidad y reparación), endurece y daña las arterias acelerando aterosclerosis, deteriora el riñón lentamente, altera el cerebro favoreciendo deterioro cognitivo, debilita el sistema inmune y acelera la pérdida de músculo. No produce una enfermedad puntual de inmediato; produce desgaste generalizado. Es como humedad en una casa: no se ve al principio, pero cuando aparecen las grietas ya lleva años ahí.

Y cuando a esa inflamación le sumas estrés constante, mal dormir, tabaco y alcohol, el envejecimiento entra en modo turbo. El músculo se pierde, la grasa se redistribuye hacia el abdomen, el sueño deja de reparar y los órganos trabajan cansados. La genética influye, sí, pero no es el jefe: es el terreno. El estilo de vida es quien decide si ese terreno se cuida o se erosiona. La buena noticia es que este proceso es lento… y precisamente por eso, reversible en buena parte si se actúa a tiempo..

de exámenes
Doctor, mídeme el envejecimiento

Bueno, además de escuchar tus ruidos cardíacos y pulmonares y evaluar tu presión arterial, haría 3 pruebas. La primera sigue siendo la proteína C reactiva ultrasensible, porque cuando está elevada informa que el cuerpo vive inflamado en silencio, a pesar que “todos los exámenes están bien”. Y esa inflamación crónica envejece todo al mismo tiempo: piel que pierde colágeno, arterias que se endurecen, riñón que filtra peor, cerebro que se vuelve más lento y músculo que se desgasta.

La segunda es la hemoglobina glicosilada (HbA1c). No es un examen “para diabéticos”, es un resumen del daño metabólico acumulado. La glicación es como barnizar tus tejidos con azúcar: los vuelve rígidos, frágiles y viejos antes de tiempo. Incluso valores “normales altos” se asocian con envejecimiento vascular y cerebral acelerado. Este número no te dice qué comiste ayer, te dice cómo has tratado tu metabolismo durante meses.

Y el tercero —el que más me gusta porque se puede hacer en casa— es una estimación funcional del VO₂ max(*), no de laboratorio sofisticado. Pruebas simples como la caminata de 6 minutos, el test de la escalera, el step test o incluso caminar a paso rápido midiendo frecuencia cardiaca y recuperación, permiten estimar tu capacidad cardiorrespiratoria. Y esto es clave: el VO₂ max es uno de los predictores más potentes de longevidad. No importa si tienes 40 o 60 años: lo que importa es qué tan lejos estás del valor esperado para tu edad. Un cuerpo que se fatiga rápido envejece rápido; uno que se recupera bien, envejece lento.

(*) El VO₂ máx es la cantidad máxima de oxígeno que tu cuerpo puede captar, transportar y usar cuando haces esfuerzo

de tus relojes de vida
Estrés y el reloj epigenético

Los relojes epigenéticos son hoy una de las herramientas más finas para entender el envejecimiento real. No miran arrugas ni canas, miran el ADN… pero no su contenido, sino cómo está “marcado” químicamente. A lo largo de la vida, el ADN va acumulando pequeñas etiquetas llamadas metilaciones que regulan qué genes se expresan y cuáles se silencian. Esas marcas cambian de forma bastante predecible con la edad, y cuando se analizan miles de ellas a la vez, permiten estimar qué tan “viejas” están realmente las células. Por eso alguien puede tener 60 años en el documento y 70 en su reloj epigenético… o al revés.

Lo inquietante —y fascinante— es que estos relojes responden al estilo de vida, no solo al tiempo. Estrés crónico, mal sueño, inflamación persistente y cortisol elevado aceleran esos cambios epigenéticos, como si el cuerpo adelantara páginas del calendario biológico. No es que el estrés “mate genes”, es que les cambia el volumen: apaga genes de reparación y sube los de supervivencia. Y ahí el cortisol juega un papel central, porque es el mensajero que le dice a las células: “no es momento de reparar, mantente alerta”. La buena noticia es que los relojes epigenéticos no son totalmente rígidos: mejorar sueño, bajar estrés sostenido, moverse mejor y controlar el metabolismo puede ralentizar ese tic-tac interno. El envejecimiento no se puede detener… pero sí se puede desacelerar.

Mira, el cerebro no distingue entre un león, un jefe tóxico o una suegra chismosa. Así que sé estratégico: junta a los depredadores y escápate a los Carnavales de Barranquilla. Eso no es egoísmo… es supervivencia epigenética.

De youtube

Con los años no solo envejecemos por fuera: en silencio vamos perdiendo músculo, y con él la capacidad de manejar la glucosa, mantener el equilibrio y conservar la independencia. Esa pérdida se llama sarcopenia y hoy sabemos que se asocia con diabetes, caídas, fragilidad y mayor riesgo de muerte. En este video reviso: cómo se mide de verdad la salud muscular, no en teoría sino en la práctica diaria, evaluando la fuerza, el tamaño y la funcionalidad. Si tienes más de 40 años, este contenido puede ayudarte a entender si tu músculo está protegiéndote… o si ya estás pagando el precio de haberlo descuidado.

Hasta el próximo viernes,
Barcha

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