en un Comic
Dr. será que necesito la estatina?

cosas de la prediabetes
los 5 gramos de azúcar

Hay veces que tienes el dinero para comprarte algo que te gusta y no lo haces.
No porque no puedas, sino porque alguien dentro de ti te susurra: “guárdalo, puede que el futuro llegue gris”. Y pasan los años y ese futuro nunca llegó.
Y lo que tampoco volvió fue la oportunidad de disfrutar eso que querías.

Hace dos semanas, en consulta, una paciente de 83 años me hizo una pregunta que iba exactamente por ese camino.
Me dijo: “Barcha, ¿tú cree que de verdad me hace daño la cucharadita de azúcar que le pongo al café con leche en la mañana? Porque la nutricionista me la prohibió y desde entonces ya no disfruto mi taza de café con el endulzante artificial”.

No me estaba hablando solo de 5 gramos de azúcar. Me estaba hablando de un pequeño placer que había desaparecido de su rutina.

Entonces puse esa cucharadita en perspectiva. Cinco gramos de azúcar son unas 20 calorías. Es, en términos prácticos, una cantidad que el cuerpo puede manejar sin dificultad cuando está dentro de un día razonablemente equilibrado. Incluso puede equivaler a lo que gastas caminando en el parque alrededor de tu casa.

Y ahí es donde muchas veces el acto médico, sin darnos cuenta, se vuelve demasiado rígida. Se enfoca tanto en evitar el riesgo, que termina eliminando también los espacios de disfrute.

A los 88 años, ese café no es solo café. Es la memoria del desayuno con los hijos durante infancia. Es ese momento en el que el día empieza con algo que te gusta.

Entonces le dije algo que también aplica para muchos de nosotros:
“No es esa cucharadita la que define tu salud es todo lo demás que haces a lo largo del día”. Si tú cuidas tu alimentación en general, si te mueves, si duermes bien, si tu cuerpo está en un equilibrio razonable esa cucharadita no es el problema.

A veces, el verdadero riesgo no está en lo que disfrutas con medida sino en vivir tantos años evitando todo, que cuando miras atrás, te das cuenta de que tampoco disfrutaste lo que sí podías.

Me miró, sonrió…y pienso que volvió a disfrutar su café.

NO es moda
es actitud!

Hace dos días una suscriptora de la newsletter me escribió algo que me dejó pensando más de lo que ella imagina: “…también me parece que es importante resaltar la autoestima, las mujeres a veces creen que después de los 60 ya se acabó la vida y todo se trata de esperar el fin, dejan de cuidarse, arreglarse bonito y juvenil dentro de lo adecuado..”. Y yo leí eso y pensé: es una verdad simple y descuidada!.

Porque si hay algo que envejece más rápido que una manzana cortada, es la idea de que ya no vale la pena arreglarse. Y ahí es donde quiero meter la cucharada con un poco de humor: el problema no es cumplir años, el problema es empezar a despedirse antes de tiempo. Porque cuando alguien deja de cuidarse, de elegir cómo se viste, de mirarse con intención en el espejo, no solo está soltando el estilo, está soltando pequeñas funciones del cerebro que viven en esas decisiones.

Porque ahí, entre la pestañina y el labial, hay más ciencia de la que uno cree. Resulta que seguir cuidando el aspecto, combinar colores y elegir “ese saco que da presencia” no es solo coquetería elegante; puede ser una señal de vitalidad cognitiva. Cuando una persona hace eso, activa la memoria y la iniciativa, es decir, activa medio cerebro. Y hay un concepto en psicología, enclothed cognition, que básicamente dice que tu ropa y tu peinado no solo reflejan cómo te sientes, también influyen en cómo piensas y te comportas. Traducido al español de barrio: a veces no te arreglas porque te sientes bien, te empiezas a sentir bien porque te arreglaste.

Cuando veo que mi paciente pierde de repente el interés por su aspecto, yo no pienso “ah, se relajó”, no, me resuena lo que llamo mi alzheimer-alarma. Puede ser depresión, apatía, o el comienzo de un deterioro funcional. Es una pista clínica. El estilo no es superficial, es una forma de relación con el mundo. Verás que hay personas que se jubilan y otras que solo cambian de vestuario. Y a mí me encantan las segundas. Porque mantener ese pequeño ritual de arreglarse estimula algo muy poderoso: ganas de salir, de interactuar, de existir en público. Y eso, créeme, es gimnasio para el cerebro. Además, aceptémoslo, hay gente que con un buen perfume y una blusa limpia y alegre inspira mucho más que una buena charla.

Así que sí, yo lo estimularía sin pudor. No como culto a la apariencia, sino como cuidado del yo. Que alguien de 70 se vista bien para ir a tomar café me parece casi una intervención médica de bajo costo y alto impacto. Mi hipótesis, todavía no publicada en Nature pero en proceso de aprobación por la sabiduría popular, es esta: parte de la longevidad está en no entregarle el alma al pantalón elástico de la “sudadera” demasiado pronto. Porque el descuido entra suavecito, como quien no quiere la cosa, disfrazado de comodidad. Y no, no se trata de vivir elegante todo el tiempo, se trata de no abandonar el gesto de presentarte ante el día.

Hace unos años una paciente muy querida me dijo otra joya: “Barcha yo me pinto los labios para que el Alzheimer me encuentre organizada”. Me encantó porque detrás de ese mensaje hay una verdad profunda: cuidarte es una forma de mantenerte despierto. Y eso, a cualquier edad, es un acto de inteligencia.

Bibliografía para curiosos
• Levy B et al. Percepción del envejecimiento y longevidad
• Adam H, Galinsky A. Enclothed Cognition
• Estudios sobre autocuidado y función cognitiva en adultos mayores

cosas de la diabetes en hombres
Disfunción eréctil

Hace poco un paciente, a quien veo por su diabetes desde hace más de 15 años, me estaba esperando al terminar mi agenda del día. Me dijo: “Barcha, vamos a tomarnos un café porque necesito tu consejo como amigo”. Ese “necesito tu consejo” venía con una sonrisa medio pícara que ya me avisaba que no íbamos a hablar solo de glucosa. Porque hay consultas que empiezan en el consultorio pero se resuelven mejor con café.

Venía con una pregunta muy puntual, casi conspirativa: “.. es que me ofrecieron unas ondas de choque para rejuvenecer al muchacho”. Yo lo miré y casi me atraganto con el café y la risa que me daba su expresión (miraba a los lados como espía inexperto).

Ondas de choque, suena entre tecnología espacial y taller de latonería. Ya había leído sobre esa nueva técnica en “venta”. Pero detrás del marketing hay una pregunta seria: ¿sirve o no sirve? Y la respuesta honesta, que es la que vale en medicina es: promete, pero todavía no es el mesías. La idea tiene lógica, pequeñas ondas acústicas que podrían estimular vasos sanguíneos y reparación en algunos casos de disfunción eréctil de origen vascular. Incluso hay metaanálisis que muestran mejorías en los puntajes de erección.

Le dije, mira, antes que salgas a buscar que le den “martillazos terapéuticos a tu muchacho”, calma. Las guías grandes todavía lo miran con prudencia. Es decir, es interesante, pero aún no podemos recomendarlo.

Y aquí viene algo que repito porque lo veo todos los días: cuidado cuando una clínica te vende como “revolucionario y comprobado” algo que la ciencia aún está masticando. Porque eso pasa. Mucho. El mercadeo corre más rápido que la evidencia, como esos video que muestran pacientes que empiezan ejercicio y al mes ya tienen abdomen marcado.

Las ondas de choque en el pene con disfunción eréctil de origen vascular (como ocurre en las personas con diabetes), ¿puede ayudar en algunos hombres? Sí, probablemente. ¿Reemplaza lo que ya sabemos que funciona? No. ¿Tenemos protocolos claros, resultados sostenidos y consenso sólido? Todavía no. Y además, aquí es donde la conversación se vuelve más interesante: la disfunción eréctil en un hombre con diabetes de 15 años rara vez empieza “ahí”. Empieza en arterias pequeñas, en resistencia a la insulina, en inflamación, en sedentarismo. Dicho en lenguaje de casa: queremos arreglar el timbre pero el problema está en el cableado eléctrico.

Porque el pene con disfunción eréctil, dicho elegantemente, es un mensajero precoz. Muchas veces da la señal de daño vascular antes que las arterias coronarias, porque las arterias del pene son más pequeñas y sensibles al daño por la glucosa crónicamente alterada, así que se afectan primero y anuncian lo que más adelante puede ocurrir en el corazón

Si mañana la terapia con ondas demuestra con evidencia sólida que funciona, bienvenida. La medicina buena no es dogmática. Pero hoy, yo la pondría en esa categoría que tanto uso: promesa interesante, no es magia. Porque ya bastante magia falsa circula por internet. Y francamente, a cierta edad uno debería desconfiar de cualquier tratamiento que suene como película de superhéroes, especialmente si promete que el protagonista eres tú.

Bibliografía para curiosos
• American Urological Association. Guías sobre disfunción eréctil
Sexual Medicine Reviews, 2026, revisión sobre Li-ESWT
• Meta-analysis de ensayos en disfunción eréctil vasculogénica, 2025


💬 de Youtube
Video y canal recomendado

Los invito a darse una vuelta por los videos que publica uno de mis pacientes más queridos, a quien conozco desde hace más de 25 años. Ingeniero de petróleos, hoy jubilado, pero con una mente brillante, inquieta y profundamente curiosa. De esos que nunca dejan de aprender ni de hacerse preguntas. Ha lanzado su canal de YouTube un espacio donde comparte información, análisis y reflexiones sobre temas actuales, combinando su formación técnica con una mirada crítica del mundo. Es, en esencia, una invitación a pensar, a cuestionar y a viajar por ideas nuevas a través de cada uno de sus contenidos.
El Rugido del Jaguar y el Ocaso de los Fósiles

Hasta el próximo miércoles,
Barcha

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