01. Mi médico dice que es un parásito. - Ramiro.

Roberto, estoy de acuerdo con tu médico. Esa carreterita que avanza por debajo de la piel me hace pensar en una larva migrans cutánea. Uno va caminando una mañana por la playa, sintiendo esa deliciosa sensación de la arena en los pies descalzos y escuchando el oleaje… y ¡zas!, se encarama un invitado al paseo. Una larva, generalmente de Ancylostoma, un parásito intestinal de perros y gatos. Ella cree que encontró el huésped correcto y penetra a través de tu piel buscando un camino, pero en el ser humano está perdida: no puede completar su ciclo ni atravesar más profundamente, así que se queda avanzando superficialmente, dejando detrás esa línea roja, elevada, serpenteante y muy pruriginosa que parece un pequeño mapa de carretera. A eso lo llamamos larva migrans cutánea. No es que el gusano esté recorriendo todo el cuerpo; está atrapado en las capas superficiales de la piel y, por fortuna, tiene tratamiento. Fíjate, cuando camines y veas perros o gatos compartiendo la playa, piénsalo antes de descalzarte o quitarte la camiseta y acostarte en la arena…. puede que ellos hayan dejado los huevos del parásito en la arena.
02. Barcha, mi madre toma este suplemento para “su cerebro”. Qué opinas de los componentes? — Gloria

Hola, Gloria. Mira, natural no significa farmacológicamente inactivo. En la lista de ingredientes que declara el fabricante aparece ginkgo biloba, una planta que puede afectar la función de las plaquetas y favorecer el sangrado. Si tu madre además toma aspirina, clopidogrel, anticoagulantes u otros medicamentos que interfieren con la coagulación, o si va a someterse a una cirugía o a un procedimiento odontológico, es importante que se lo cuente al cirujano, al anestesiólogo o al odontólogo. Porque una cápsula puede venir con hojitas verdes, un dibujo de un árbol y la palabra “natural” en letras tranquilizadoras… pero las plaquetas no saben leer la etiqueta. Y para cuidar el cerebro, suele ser mucho más rentable hidratarse bien, comer buenas verduras, caminar, bailar, dormir bien, reírse y compartir con otras personas (personas de verdad, no las del televisor) que confiar en una cápsula cuyo frasco trae dibujado un cerebro brillante.
03. Doctor, tengo 63 años. ¿Qué me debería preocupar más, el colesterol o los triglicéridos? — Humberto —

Mira Humberto, viendo estos resultados yo podría inferir (sacar una conclusión probable a partir de pistas del laboratorio) varias cosas. Tus triglicéridos están en 218 mg/dL y tu HDL en 38 mg/dL: esa combinación es sospechosa de más grasa abdominal de la conveniente y algún grado de resistencia a la insulina. No puedo saber cuánto mide tu abdomen mirando una hoja de laboratorio, pero no me sorprendería encontrarla por encima de 90 cm (80 cm en mujeres). Aunqur no aparece la glucosa de ayunas, la relación triglicéridos/colesterol HDL aquí es de 5,7, bastante elevada, y aunque esa relación no diagnostica resistencia a la insulina, sí funciona como una pista útil de alteración metabólica; por eso tampoco me sorprendería encontrar la glucosa por encima de 100 mg/dl.
Y todavía sacaría otra pista: ese patrón de triglicéridos altos + HDL bajo acompaña a un metabolismo que maneja mal el exceso de energía, por lo que sospecharía de hígado graso, sedentarismo, sueño deficiente y antecedentes familiares de diabetes. Es decir, la hoja no me permite diagnosticarte sin verte, pero sí me deja varias migas de pan. Y cuando las migas van en la misma dirección, vale la pena seguir el camino. Mira, me preocuparía más por tus hábitos y tu riesgo cardiovascular, lo que estoy seguro que tu médico ha valorado.
04. Barcha, vivo justo en la intersección de dos calles con muchísimo tráfico y mi habitación queda prácticamente encima del concierto de pitos, buses y motos. ¿Puede ese ruido estar afectando mi glucosa?-
Puede influir, sí, aunque seguramente no sea el único culpable. El ruido crónico nocturno puede fragmentar el sueño y mantener activados el sistema de estrés (cortisol, adrenalina, etc); con el tiempo, eso puede alterar la sensibilidad a la insulina y aumentar el riesgo metabólico. Algunos estudios han encontrado una asociación modesta entre la exposición prolongada al ruido del tráfico y la diabetes tipo 2, aunque la evidencia no es perfectamente uniforme y no permite decir que cada bocinazo te suba la glucosa en tiempo real. Así que sí: si duermes todas las noches con una avenida metida en la almohada, vale la pena que tomes medidas para reducir el ruido y mejorar el sueño. Tu páncreas probablemente no entiende de tránsito, pero sí entiende perfectamente cuando llevas meses durmiendo como si tu cama estuviera en un semáforo.
05. Doctor, tengo 71 años y prediabetes. Casi todas mis amigas de la misma edad también, aunque ninguna está excesivamente gordita. — Bertha
Bartha, la prediabetes se vuelve más frecuente con la edad. Fíjate, en datos recientes de Estados Unidos, aparece en 1 de cada 3 personas entre 40 y 59 años, en cerca de la mitad de los mayores de 60; y entre los mayores de 65, las cifras rondan el 55%. Eso ocurre porque con los años perdemos músculo, acumulamos más grasa visceral aunque, la báscula suba demasiado, y disminuye la sensibilidad a la insulina. Y por eso los médicos la buscamos más después de los 50 o 60: no solamente porque pueda progresar a diabetes, sino porque suele viajar acompañada de hipertensión, triglicéridos altos, hígado graso y mayor riesgo cardiovascular. Así que al cumplir 60 no entregan una glucosa de 110 junto con la tarjeta de cumpleaños… pero estadísticamente tendrás 50% de mayor probabilidad de tenerla.
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Hasta el próximo miércoles



